VIA
MATRIS
Introducción:
Nos
dice el Papa, Juan Pablo II:
“Las
palabras del ángel Gabriel en Nazaret: Dios te salva, llena de gracia”,
iluminan también la escena el Calvario. La Anunciación se sitúa en el inicio,
la Cruz señala el cumplimiento. En la Anunciación, María dona en su seno la
naturaleza humana al Hijo de Dios; al pie de la Cruz, en Juan, recibe en su
corazón a la humanidad entera. Madre de Dios desde el primer instante de la
Encarnación, se convierte en Madre de los hombres en los últimos momentos de
la vida de Jesús.”
Acompañemos
a nuestra Madre en su camino doloroso, en el cual cumplió paso a paso desde la
Anunciación hasta el Calvario la voluntad del Padre.
I DOLOR: Contemplamos a María
recibiendo la profecía de Simeón
&“Llevaron al niño a Jerusalén, para presentarlo al Señor... Simeón lo tomó en brazos los bendijo y dijo a María, la Madre: Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel y a Ti misma una espada te atravesará el corazón...”
Ä Quien ama da lo que tiene, da lo mejor que tiene. María y José presentan a Jesús en el templo, “devuelven” a Dios el don que les hizo.
El don implica un trastorno, un riesgo. Implica también algo imprevisible, porque va más allá del cálculo egoísta, de las conveniencias, de los derechos.
Ä A cada intención respondemos: Madre, enséñanos a aceptar la voluntad de Dios
*Cuando aparecen dificultades en el camino...
*Cuando
preferimos optar por nuestros planes y dejar los del Señor...
Ä Hoy queremos consolar tu corazón siendo fieles al Padre
Siete Avemaría
II
DOLOR: Contemplamos a María huyendo a Egipto con José y el NIño
& “El ángel del Señor se apareció en sueño a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su Madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que Yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”
Ä María, es la peregrina en la Fe, por eso se pone en camino con prontitud, abandona la seguridad de su casa de Nazaret para entrar en la inseguridad y en el desprendimiento radical de todo peregrino en la fe.
Ä A cada intención respondemos: Madre, ayúdanos a caminar en la fe
*Cuando confiamos sólo en nuestras fuerzas y no nos abandonamos en Dios...
*Cuando nos estancamos y no buscamos crecer en la fe...
Ä Hoy queremos consolar tu corazón confiando al Señor todas nuestras vidas
Siete Avemaría
III
DOLOR: Contemplamos a María buscando a Jesús perdido
&”...Acabada
la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin
que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron un día
y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos.”
Ä
Aunque
no comprende lo que sucede contempla, espera y confía. Frente a tan dura
manifestación del misterio y sus consecuencias, María no comprende. Ella es el
alma contemplativa que escucha, recibe y guarda la Palabra de Dios y esto es lo
que le confiere una inagotable capacidad de servicio.
Ä
A
cada intención respondemos: Madre, guíanos en nuestro caminar
*Cuando
no comprendemos el actuar de Dios en nuestras vidas...
*Para
que nuestro corazón no se cierre a la Palabra de Dios...
Ä
Hoy
queremos consolar tu corazón buscando con fe a Jesús en nuestras vidas
Siete
Avemaría
&
“Lo seguían muchos del pueblo y un buen número de mujeres que se golpeaban
el pecho y se lamentaban por Él.” (Lc. 23, 27)
Ä
María
es la Señora de todos los caminos que llevan a Cristo. Compañera singularmente
generosa que nos ayuda a encontrarnos con Cristo en el rostro de cada hermano,
particularmente los pobres, sufrientes y marginados; compañera insustituible
que nos consuela en nuestros sufrimientos mientras vamos peregrinando juntos
hacia el Padre.
Ä
A
cada intención respondemos: Madre, consuélanos en el dolor
*Cuando
nuestras cruces cotidianas se nos vuelven muy pesadas...
*Cuando
el sufrimiento nos quiere alejar del camino hacia el Padre..
Ä
Hoy queremos consolar tu corazón
siendo generosos con nuestros hermanos que sufren por el peso de su cruz
Siete
Avemaría
&
“Junto
a la Cruz de Jesús, estaba su Madre, con su hermana María, mujer de Cleofás y
María Magdalena. Al ver a su madre y cerca d ella al discípulo a quien él
amaba, Jesús le dijo: “Mujer, aquí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo:
“Aquí tienes a tu Madre”(Jn. 19, 25-27)
Ä
María
entrega a su Hijo al Padre y nos recibe a todos en su corazón. Comienza para
ella una nueva misión: ser Madre de la Iglesia, Madre de la humanidad entera.
Vuelve a decirle sí a Dios, vuelve a aceptar sin condiciones su voluntad y nos
acepta como hijos.
Ä
A
cada intención respondemos: Gracias Madre, por tu sí
*Porque
nos recibes y amas como a hijos
*Porque
aceptaste ser nuestra Madre al pie de la Cruz
·
Hoy queremos consolar tu Corazón
amando a Jesús Crucificado en los hermanos más pobres
Siete
Avemaría
& “Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron con vendas, agregándole la mezcla de perfumes, según la costumbre de sepultar que tienen los judíos” Jn. 19,40ss.)
Ä
María
contempla en el rostro desfigurado de Jesús, el rostro de la humanidad pecadora
y sufriente, y nos recibe a todos
en su tierno corazón de Madre.
Ä
A
cada intención respondemos: Madre, escúchanos
*Escucha,
Madre el grito de la humanidad que pide: Paz...
*Escucha,
Madre el sufrimiento de nuestros hermanos que son víctimas de la pobreza, la
injusticia y la opresión...
·
Hoy queremos consolar tu Corazón
siendo un signo de paz entre la humanidad
&
“Después de bajarlo de la cruz, lo envolvió en una sábana y lo colocó en
un sepulcro cavado en la roca...
Ä
María
que conservaba todo en su corazón, seguramente recordaba las palabras de Jesús:
“ El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, le matarán y
al tercer día resucitará”
Ä
A
cada intención respondemos: Madre, enséñanos a esperar
*Cuando
creemos que todo a terminado y no encontramos solución...
*Cuando
queremos resultados instantáneos y pecamos de impaciencia...
·
Hoy queremos consolar tu Corazón
transmitiendo esperanza al mundo de hoy
Conclusión: Terminemos con las
palabras de nuestro Santo Padre, Juan Pablo II
“El Evangelio dice también
que “desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa” (Jn.19, 27).
Esta expresión, tan comentada desde los orígenes de la Iglesia, no designa sólo
el lugar en el que vivía Juan. Más que el aspecto material, evoca la dimensión
espiritual entre María y Juan.
Hoy Cristo os pide expresamente
a vosotros que recibáis a María “en vuestra casa”, que la recibáis entre
vuestros bienes para aprender de Ella que “guardaba todas estas cosas y las
meditaba en su corazón” (Lc. 2, 19) Juan Pablo II