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“¡Queridos
hijos! Con el tiempo cuaresmal, ustedes se
acercan a un tiempo de gracia. Su corazón es
como una tierra labrada y está pronto a
recibir el fruto que germinará en bien.
Ustedes, hijitos, son libres de elegir el
bien o el mal. Por eso los invito: oren y
ayunen. Siembren alegría, y en sus corazones
el fruto de la alegría crecerá por vuestro
bien, y otros lo verán y lo recibirán a
través de su vida. Renuncien al pecado y
elijan la vida eterna. Yo estoy con ustedes
e intercedo por ustedes ante mi
Hijo.¡Gracias por haber respondido a mi
llamado! ”
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