¡Queridos hijos! Con el tiempo cuaresmal, ustedes se acercan a un tiempo de gracia. Su corazón es como una tierra labrada y está pronto a recibir el fruto que germinará en bien. Ustedes, hijitos, son libres de elegir el bien o el mal. Por eso los invito: oren y ayunen. Siembren alegría, y en sus corazones el fruto de la alegría crecerá por vuestro bien, y otros lo verán y lo recibirán a través de su vida. Renuncien al pecado y elijan la vida eterna. Yo estoy con ustedes e intercedo por ustedes ante mi Hijo.¡Gracias por haber respondido a mi llamado!

  

 

25/5/2008

   ¡Queridos hijos! En este tiempo de gracia, en que Dios me ha permitido estar con ustedes, nuevamente los invito, hijitos, a la conversión. Trabajen de una manera especial por la salvación del mundo mientras estoy con ustedes. Dios es misericordioso y concede gracias especiales, y por eso, pídanlas por medio de la oración. Yo estoy con ustedes y no los dejo solos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!

 

2 de julio de 2008

Queridos hijos, es con amor maternal que deseo alentarlos a amar a vuestro prójimo. Que mi Hijo sea la fuente de ese amor. Él, que podría haber hecho todo por la fuerza, eligió el amor y les dio el ejemplo. También hoy, a través mío, Dios les manifiesta una inmensa bondad y ustedes, hijitos, están obligados a responder. Compórtense hacia las almas que encuentran con igual bondad y generosidad. Que vuestro amor los convierta. Así mi Hijo y su amor resucitarán en ustedes. Gracias.

     La Santísima Virgen agregó: “Vuestros pastores (se refiere a los sacerdotes) deben estar en vuestros corazones y en vuestras oraciones”.