HOSPITAL ITALIANO |
Comunidad San Pablo
La
Plata
Ésta
ha sido la primera fundación en Argentina, en 1932,
como respuesta
a la solicitud de Mons. Alberdi. Obispo de La Plata.
El
Hospital tiene 117 años de historia, nació para dar respuesta a las
necesidades de salud de los inmigrantes italianos que en aquella época eran un
80% de la población total. Tiene 4 pisos ocupa una manzana entera, es de alta
complejidad, hay un promedio de cien pacientes internados por día y concurren
alrededor de mil personas por día a los Consultorios Externos.
Vivimos
en el mismo Hospital y nos dedicamos mayormente al III Ministerio, visitando
diariamente a los enfermos internados, para acompañarlos, aliviarlos y
acercarlos a Dios, ya que la enfermedad y el sufrimiento muchas veces propician
un espacio en el corazón para recibir el “Anuncio de la Salvación”.
Además
del servicio pastoral somos enfermeras y trabajamos en la coordinación
del personal de enfermería y mucamas, buscando que todos nuestros
esfuerzos se orienten para que en la Institución
se privilegie la atención integral de “nuestros verdaderos dueños”,
los enfermos.
El
rostro interministerial de la Comunidad Canossiana hace que también se
desarrollen el I Ministerio,
con un Instituto de Formación Superior, donde después de tres años,
los estudiantes
reciben
su título de Enfermeros; y el II Ministerio
animamos
a un
grupo de jóvenes misioneros y formamos
a Agentes de Pastoral de la Salud de una Parroquia cercana. La mies es
mucha, se necesita coraje y creatividad para que el anuncio llegue a todos y el
nombre de Jesús sea conocido y amado.
El
testimonio de santidad de tantas Madres que pasaron por esta comunidad, es
fuerza que nos impulsa a seguir tras las huellas de Magdalena amando a
Dios y a los hermanos.
Con
mucha alegría reconocemos que el “genio”
de Santa Magdalena
por los enfermos sigue vivo y quiere encarnarse en cada una de nosotras.
Como
Canossianas
llevamos en el corazón el anhelo de ser fieles al Carisma y
“transmitir integro y perfecto el Espíritu del Instituto”
con nuestra vida de consagración y servicio;
nos damos cuenta de la imperiosa necesidad de convertir nuestros
corazones, viviendo la humildad y la reconciliación en la Comunidad y en los
Ministerios.
Los
testimonio de fe, aceptación de la realidad,
superación, oración,
constancia,
perdón, confianza, apertura y esperanza nos educan y muchas veces hacen
que nos cuestionemos nuestro modo de pensar y nuestros criterios para optar.
La
presencia de María Dolorosa, como mujer fuerte y firme al pie de la cruz, es un
modelo que presentamos, y nos enseña a aceptar con serenidad y fortaleza las
situaciones de dolor.
Seguimos caminando con la certeza de que Sta Magdalena reza por nosotros para que seamos Hijas según el corazón de Cristo.